15 oct. 2010

Odio dar la razón pero necesito dártela

Escribiendo desde clase. Mi primera entrada desde aquí...

Quizá escribo porque tengo la cabeza donde no tengo que tenerla & porque ando más allá que aquí. ¿Os acordáis cuando allá por junio algo me preocupaba, algo que no podía contar? Ahora me pasa algo similar... Lo que hace una llamada, ¿verdad? Y eso es lo que me tiene en vilo, esa llamada que ocurrirá a lo largo de hoy y gracias a ella pueden ocurrir dos cosas: que todo salga de puta madre o que todo esté bastante jodido.

Anoche, mi Ángel de la Guarda llevaba razón, siempre nos ha salido todo bien, por muchos obstáculos que se nos interpongan, pero acaban solucionándose & todo es perfecto y maravilloso. ¿Por qué no esta vez? ¿Por que no va a salir bien? Creo que nos lo merecemos, ¿no? Merecemos "eso", merecemos tener esa alegría que nos darían muchas más... Supongo que ya mañana comentaré que tal fue o quizá no, si de la alegría me olvido del blog.

Yo, mientras tanto, saldré esta noche con unas amigas de fiesta, me hartaré a alcohol hasta morir —no literalmente, mal pensados— & como ha dicho mi profesor de Lit. andaluza: "Hay autores, que para inspirarse a hacer obras, se emborrachaban", quizá mañana publique una gran obra y me vuelva famosa, todo es posible.

Buenos días.
Y a ti, que te amo con todo mi ser, y confío ciegamente en que todo salga bien y lleves una vez más la razón.

1 comentario:

  1. Weeeee Bueno yo no soy partidaria de perder la conciencia de uno mismo pero... eso del ciego tengo q probarlo en privado a ver que resultados literarios me da XD

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