9 oct. 2010

Nadie me enseñó a estar sin ti

Cinco años. Ni más, ni menos.

Cinco años desde que decidiste o, mejor dicho, alguien decidió por ti y decidió que era el momento de partir, de separarte de nosotros y de —al menos a mí— dejarnos solos sin tu presencia. Imagino que para ti no se hizo fácil, pero en ese instante tú no mandabas en ti. No te preocupes, por eso, no te guardo rencor.

Es cierto que desde que te fuiste las cosas cambiaron, la verdad. Y mucho, por lo menos para mí. Antes, siempre que llegaba de clase ahí estabas tú sentada en el sofá o en el sillón, esperando para que comiéramos todos juntos. Cuando después de comer me tiraba en el sofá no te importaba que pusiera los pies encima de ti, y aunque estuvieras viendo los programas de cotilleos que tanto te gustaban, si yo quería ver los dibujitos, tú me dejabas con una sonrisa de oreja a oreja. Te ponías a leer, o incluso a ver los dibujos conmigo. Otras veces, quizá preferías mi comodidad y te ibas al otro sillón a sentarte para dejarme el sofá para mí y como yo no me estoy quieta, metía los pies por las ranuras del sofá y ahí estaba tu abánico. El abánico de todos los veranos, el verde de propaganda de Caja Sur o el azul de Bazar San Juan.

Cuando hacías la masa de las croquetas que tanto me gustaban y la dejabas reposar en la mesa de la cocina y yo llegaba para beber agua o, simplemente, a cotillear por aburrimiento no podía evitar meter el dedo en la masa y comer un poco, sabes que cuando me pillaba mi madre me regañaba, en cambio tú no, tú me decías que cogiera más cuando se fuera mi madre y me guiñabas un ojo. También recuerdo cuando yo tenía que ir a la academia de baile y tú me llevabas y me recogías, hiciera frío, sol o lluvia; y cuando te pedía que me dejaras un rato en casa de mi amiga, me dejabas y luego ibas a recogerme. Supongo que el trabajo de casi toda abuela es mimar a sus nietos ¿no? Tantos y tantos recuerdos contigo...

Y que decir de aquel día que quería un estuche grande y mi madre no quería darme el dinero, me conformé y entendí que era "caro" para mi madre, y cuando mi madre se fue a dar las clases tú me diste el dinero a escondidas y pude comprarmelo, eso sí, fue nuestro secreto durante días. O aquellos días que tú y yo bajábamos a las 19:00 a recoger a mi madre de las clases y luego íbamos las tres a comprar, recuerdo un día que se fue la luz y tuvimos que bajar por las escaleras con la linterna para recoger a mamá, las calles estaban a oscuras pero yo no me sentía sola, me sentía protegida porque tú estabas conmigo.

Pero de unos años hacia delante las cosas cambiaron... Empezaste a peder la memoria, pensábamos que eso era cosa de la edad, pero no fue así, eso subió a más y más... Cada día se te olvidaban cosas o asuntos importantes y ahí fue cuando empezamos a preocuparnos todos. ¿Cómo era posible que la persona más feliz de la familia y del mundo entero —porque siempre, pasara lo que pasara, tenías una sonrisa enorme en la cara— empezaba a estar mustia y a estar apagada? Al final, con tantos médicos e informarnos se dio la mala noticia: El Alzheimer. Y entonces, como cosa de un chasquido empezaste a decaer más y más.

Ya no eras la mujer alegre que siempre ha existido, ya no eras esa abuela que siempre nos cuidabas y te preocupabas por nosotros. En ese momento todos cambiamos los papeles, ahora eras tú la que neceistabas ser cuidada por nosotros y que estuvieramos contigo y así fue. Estuvimos contigo día y noche, cuidándote, dándote lo que necesitabas, apoyándote cuando te ponías a llorar porque no te acordabas de algo o querías hacer algo que no podías, nosotros nunca te dimos de lado ni te tuvimos en un segundo lugar. Sabes que eras mi vida y siempre lo serás, y aunque tuviera que estar en el ordenador y con los ojos y los oídos pegados a ti, lo hacía, porque lo hacía encantada. Tú estuviste conmigo desde que nací, me cuidaste como una hija y me trataste como nadie y ahora me tocaba a mí cuidar de ti.

Los días pasaron & caíste enferma, pasaron más días y nos dijiste adiós. Aun puedo —y lo haré siempre — recordar como fue aquel momento, como me dijeron la noticia y como sentí que una parte de mí se había ido conmigo. Aun recuerdo como pasé esa noche entre abrazos y consuelos de la gente, pero es que nada podía consolarme, yo no quería ni podía creer que ya no ibas a estar sentada en tu sillón esperando a que yo llegara. No era posible pero con el tiempo y con mucho trabajo conseguí asimilar que te habías ido para siempre, al menos, físicamente.

Días posteriores a tu pérdida, subí a tu casa a hacer un trabajo en el ordenador porque yo no tenía y estaba sola, quizá fui un poco masoca o quizá era lo que necesitaba ,pero al entrar en esa casa todo se me vino abajo y me dirigí a tu habitación donde estaba tu cama, tu coqueta, tus mesitas de noche, tu baúl, el Cristo que tenías con velitas y con fotos, tu armario... Y me tiré en la cama, aun sentía tu olor y comencé a llorar como hacía mucho tiempo que no lloraba, lloré como una cría, con dolor y sufrimiento, yo te necesitaba y te sigo necesitando & estar allí era como estar más cerca de ti.

Han pasado cinco años y para mí parece que fue ayer. Aun te sigo llorando y te sigo recordando cada día, sigo recordando tu sonrisa, tu mirada tierna hacia mí, tus detalles cariñosos conmigo, tus momentos en los que cuando discutía con mi madre o mi hermano, me consolabas... Y ahora me duele no poder contarte cada día lo que me pasa... Me duele no poder decirte que aprobé la ESO, que me metí en el bachiller y lo aprobé, que aprobé selectividad y que me metí en la carrera que quería. Me duele no poder contarte que estoy enamorada, que ya tengo el futuro pensando con ese chico a mi lado y que seguro que al verme feliz lo estarías tú también, te hubiera caído genial, lo sé. Porque sé que para ti, lo que importaba era la felicidad ajena y si nosotros éramos felices, tú también lo serías. Me duele no poder contarte lo feliz que me siento cada día por tenerlo a mi lado...

Hacía tiempo que no escribía nada hacia ti & hoy creo que te mereces esto, aunque tú te lo mereces todo. Gracias por haber formado parte de mi vida & haberme dado y enseñado todo lo que has podido. Gracias por haber sido mi vida y por ser la persona que yo más he querido en mi puta vida. Gracias.

Te quiero & mucho, tu nieta.


2 comentarios:

  1. Como ya has podido observar, no he podido evitar derramar alguna lágrima al leer esto...

    Por lo que me has contado siempre, y lo que has puesto aquí, tu abuela debió ser genial, seguro que era una persona encantadora, y seguro que me hubiera caido genial, me hubiera gustado poder conocerla, poder tratarla y agradecerle todo lo que hizo por tí, pero sabes que ahora mismo te estará viendo, y no le gustaría que llorases... Esté donde esté sabes que siempre cuidará de ti, al menos de algún modo, aunque no sea con su presencia, pero siempre estará a tu lado.

    Ojalá la pudiera haber conocido... por lo que cuentas es muy parecida a mi abuela que murió en el 2004... imagínate... y encima a puertas de la navidad... ya que fué en diciembre... y también la hecho de menos... ya que viví con ella muchos años de mi niñez... pero es lo que toca, hay que aceptar que es ley de vida... y que las personas que mas queremos se van... solo puedo darte mi pésame como ya sabes... y que descansen las dos en paz. Quien sabe, lo mismo están jugando juntas al bingo y viendo como nos queremos desde el cielo. Porque como eran las dos, si están en algun lugar, seguro que es allí.

    Te amo mi niña.

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  2. Se me han saltao las lágrimas y en mí es como si una piedra llorara (bueno eso era antes me he vuelto blanda con la edad). Ella está en ti. La conocías bien y sabes lo que pensaría de todos tus logros y de cómo es tu vida ahora. Estaría muy orgullosa y muy contenta.

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