16 nov. 2010

Otra noche más...

Las cosas cuando salen torcidas es que tienen que salir torcidas, no hay más. A veces pienso que soy demasiado quejica o que todo me afecta demasiado pero tampoco veo normal algunas actitudes de ciertas personas de la familia cuando tú llegas deseando de estar en casa y poder descansar. En muchas ocasiones uno se pregunta porqué no se es tan cariñoso con la familia y en estos momentos es cuando te das cuenta que lo último que quieres es estar sentada en el sofá viendo como tu padre cambia de canal cada 2x3 y tu madre se sienta cabreada por un día más de vida estresante a leer el periódico... Y ahí piensas prefiero evadirme en mi mundo —es decir, mi habitación— aunque sea viendo el techo o pensando en nada, al menos no tienes que aguantar caras largas y tener miedo a decir algo por como se lo puedan tomar, ¿no?

Ojalá pudiera tener la suerte de desaparecer del mundo o, mejor dicho, de mi entorno familiar durante unos días cuando quisiera, pues, estar aquí parece que tampoco sirve de mucho. Luego van diciendo que me echarán de menos en navidades. ¿Seguro? Yo creo que se quitarán un gran peso de encima si ven que hay una menos dando el coñazo...

Una noche más & subiendo. ¿Qué me deparará la noche de mañana? En el próximo capítulo...

A ti, gordi, gracias por aguantarme un día más... Te quiero. Y a ti, Emeli, sigue con esos textos que gustan tanto & se iluminan los ojos al poderlos usar para leer tales maravillas, gracias, igualmente.

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