8 nov. 2010

Veinticinco de Diciembre, fun, fun, fun...

Empezamos bien la semana, señores... Teniendo en cuenta que las asignaturas de hoy eran importantes, pues, en una pasan lista y en la otra era prácticas, debía de haber ido pero no, la menda lerenda cuando ha abierto los ojos en un momento de desconcierto ha dicho: "Parece que he dormido mucho, dudo que sean las 6 y algo o las 7 y algo..." Y en efecto, eran las 11:29... Y ya para una puta hora mientras me arreglo y tal, ¿para que voy a ir? Buena pregunta... Pues nada, eso de querer ir todos los días y ponerme al día con todo, a la mierda se va... Y con eso, viene que mi madre si se entera me embronca, y que todo es una gran mierda... Paso de amargarme, o pensar en que hoy no fui porque es absurdo, ya no tiene solución pero igualmente me jode, así que nada... A fingir que fui a clase aunque sea un par de horas y a ver si esta vez cuela.

Por otra parte, cambiando de tema, diré que ya tengo los billetes para navidad... Serán unas navidades únicas, especiales y diferentes, pues, desde hace 5 años para mí la navidad pasó a un segundo lugar: lo que era una reunión familiar donde se contaban anécdotas y te reías por todo pasó a ser una cena con ropa arreglada, maquillaje arreglado, peinado arreglado, comida diferente y programas de navidad de fondo. Lo que era el comerte las uvas y desear un feliz año nuevo pasó a ser un comerte las uvas rápidos y que no te atragantes, echar un montón de lagrimitas y felicitar a todos teniendo a una persona en la cabeza. Y así durante todos los años.

Quizá por ello es por lo que rechacé la navidad desde hace cinco años, porque de hacer lo de siempre con esa persona, a de repente, hacer lo mismo sin esa persona, simplemente, cambiando el lugar de la cena, o cambiando el asiento en la mesa yo no me logro acostumbrar. Y si por mi fuera, cenaría una pizza de Tarradella con el pijama viendo alguna serie y acostándome pronto. Quizá también, es por lo que el pasado año, al menos, "me mosqueé" cuando en Nochebuena no salí, porque si es una noche "especial" por así decirlo y se suele salir, yo, que odio esa noche, y que quiero que pase lo más pronto posible, y a ser posible durmiendo o pasándomelo bien para tener la mente ocupada, si son las 2 de la mañana y yo estoy en mi casa arreglada hablando con mi familia como hacíamos años atrás pues solo hace comerme la cabeza.

Teniendo en cuenta que antes de esos cinco años, mis navidades eran muy diferentes, al menos para mí: Me tenía que arreglar temprano, pues, teníamos que ir a casa de mi abuela —vale, ella vive en el bloque de enfrente pero yo quería arreglarme lo más pronto posible para ir lo más pronto posible para estar con ella—. Mi madre empezaba por la mañana a prepararlo todo, y por la tarde/noche entre mi padre, mi madre, mi hermano y yo, terminábamos los últimos preparativos de la cena mientras nos turnábamos en el baño —eso sí, yo ocupaba más en el baño que todos ellos juntos... que le vamos a hacer—. Después, por turnos, que casi siempre éramos mi padre y yo, y luego mi madre y por último mi hermano, cruzábamos la calle para ir a aquella casita acogedora y con un olor característico, es decir, a ella.

Teníamos que esperar a que vinieran mis primos mayores, y mi hermano, que eran los últimos; y después comenzábamos a comer, a comer como gochos —cerdos— & cuando terminaba la noche empezábamos a jugar a las cartas, al parchís, a cantar villancicos absurdos, a beber... Mientras mi abuela no paraba de reír con las tonterías que hacíamos por ella y con ella, y así navidad tras navidad... En navidad, comíamos las sobras de Nochebuena por turnos, depende como nos levantáramos pero ahí estábamos todos, mis padres, mi tío, mi abuela, a veces mis primos y a veces mi hermano.

La nochevieja la celebrábamos en mi casa, comíamos allí de todo, canapés, jamón serrano, queso, salchichón y chorizo ibérico, patés, gambas... Y a veces nos mudábamos al piso de al lado, al de mi primo, para celebrar el cambio de año juntos & después, o nos quedábamos mi primo y yo haciendo el tonto por mi casa o la suya hasta que cuando eran las 4 ó 5 mis padres o los suyos nos llamaban para ir a dormir. Pero ¿qué pasó? Un nueve de octubre de dos mil cinco todo cambió. La navidad siguiente, esa cena que tanto queríamos pasó a ser en mi casa, es decir, podrías arreglarte cuando quisieras, nunca ibas a llegar tarde & total, para mí faltaba una persona, y por ella todo cambiaba, ¿qué sentido tenía esa celebración familiar? La mañana siguiente pasaba a ser una comida más como un fin de semana cualquiera & nochevieja... Pues... intentar controlar las ganas de llorar cuando suena la última campanada y todos en júbilos de alegría se felicitan el nuevo año.

Por eso es por lo que deseo tanto que este año llegue la Navidad, porque a pesar de que pasaré Nochebuena en mi casa como los cuatro últimos años sin ella sé que esa noche querré dormirme pronto para madrugar al día siguiente. Madrugar, terminar lo que me falta y marchar hacia el aeropuerto, llegar lo más pronto posible para embarcar lo más pronto posible & llegar lo más pronto posible a Barcelona, esperar una media hora larga por allí para coger el siguiente avión, el que me lleva a ti. Y pasar esa celebración de Navidad que para mí pasa inadvertida contigo, con tu familia & en tu vida. Que pasen los días, hagamos las últimas compritas navideñas y llegue el día del cambio de año, que llegue el momento de ir a la peluquería para ponerme guapa para ti, que llegue el momento de empezar a arreglarme para ponerme guapa para ti, que llegue el momento de la cena, y como no, el momento de las uvas y que cuando suenen la última campanada, nos demos el feliz año y el aniversario de once meses con un beso y un abrazo, y, espero que me perdones, si alguna lagrimita sale de mis ojos.

Sé que estas navidades para mis padres también van a ser diferentes... "Su pequeña sale del nido" por así decirlo, y cuando llegue ese día y esas campanadas mis padres no podrán darme un abrazo o un beso y decirme "Feliz Año Nuevo" pero saben que para mí las navidades pasaron a ser una fiesta obligada y que si este año, tengo ganas de celebrarlas es porque tengo a alguien a mi lado que hará que sean especiales, ellos estarán felices, estarán con el móvil en la mano para llamarme o mandarme un mensaje y si hace falta poner Web Cam para vernos bien guapos. Sé que no será fácil para ellos ni para mí, pero ellos se tienen para que se amenice todo y yo te tengo para que sea especial.

Quizá esa noche no pueda evitar llorar un poco, pues, si para mí eran una mierda faltando la persona más importante de mi vida, sin mis padres, se hará un poco raro y los echaré de menos, pero creo que no hace falta decir que no me dará tiempo a echarlos de menos porque harás que me sienta genial con vosotros & que a pesar de la distancia con mis padres los note cerca.

Gracias una vez más por querer pasar estas navidades conmigo, por acogerme & por hacer que vayan a ser muy especiales, únicas e irrepetibles, y repito, perdóname si cuando suenen las campanadas echo alguna que otra lágrima, espero que puedas secármelas con una sonrisa en la boca y con un beso de los tuyos.

Te amo, gordito mío.

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