12 dic. 2010

Olor navideño

Acabo de llegar de hacer compritas navideñas, es decir, comida navideña, vamos a ser sinceros... Hemos llenado el carro a turrones, bombones y muchas cosas de chocolate... Y cada dos por tres me decía mi madre: "¿Para qué tanto? Si tú no estarás aquí" Uy que no, si hace falta me lo llevo a Asturias, si hace falta empiezo a comer ahora mismo, pero yo todo eso me lo pienso comer, vamos hombre faltaría más... También compramos un jamón que a mí no me gusta a no ser que esté muy tierno y sin grasa, así que poqiuto comeré... Y me compré... la ¡¡maleta!!... Es enorme y verde pistacho para que cuando la vea salir de la cinta la vea bien, eso sí, con mis adornos en la maleta, ya sea un par de lazos o algo así para saber que es la mía... Y, como no, compré el pascuero navideño que compro desde hace varios años para mi familia, así que... Solo falta el arbolito y esto ya será navideño total...

Y es que hace cinco años que perdí el espíritu navideño y este año más que nunca quiero que sean esa fechas, quiero que llegue el 24 para ir a la peluquería y ponerme guapa, que llegue la noche y arreglarme para la cena, que llegue la cena y comamos hasta cebarnos, con risas, con tonterías y, como no, despidiéndome a mí porque en cosa de horas... Sí, horas... Cristina volará hacia Asturias —y nunca mejor dicho, la verdad—. Y allí empezará una nueva y diferente navidad para mí.

Así que solo me queda restar los días del calendario y... esperar a volver el año que viene a mi casa.

1 comentario:

  1. Estimada universitaria, me hace una gran ilusión invitarte a la lectura de la primera parte del artículo: El Universo no necesita a Dios. El artículo (I) en el que se responde con una actitud crítica y en absoluto gratuita a las afirmaciones vertidas en el artículo de contraportada publicado en La Provincia, un periódico regional de las islas canarias. Este artículo realiza unas aseveraciones totalmente gratuitas y simplistas acerca de la existencia o no de Dios, y acerca de la “operatividad” o no de Dios.
    En mi opinión no se trata de ya de ser creyente o no, si no de poseer la suficiente sangre en las venas para indignarse ante lo descaradamente burdas afirmaciones de unos científicos que pretenden ser algo más que eso, (¿gurús, profetas de una nueva religión…?).
    El artículo te gustará, no está escrito en plan plasta.
    Por otra parte todo aporte tuyo será muy bien venido.
    Un saludo desde la isla de Gran Canaria

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