9 nov. 2011

Día glorioso

Hace bastante tiempo que no escribo, quizá porque me he involucrado en otros temas, en otros asuntos o simplemente, porque lo que me ha ocurrido no merecía mención alguna. Sin embargo, hoy hablando de este blog me ha dado la melancolía y la nostalgia y he decidido volverlo a tener en activo —o intentarlo, al menos—.

Y el motivo de mi actualización de hoy es la felicidad que tengo. Los motivos son básicos y simples, la verdad. Digamos que esta mañana me levanté malita y me quedé en casa, aunque estuve a punto de ir a clase, y entonces por cosas del destino el portero sonó y era la cartera que traía un paquete para mí... ¿Qué era? Un paquete de SIGMA, es decir, mi regalo de cumpleaños había llegado por fín después de casi 15 días...

Luego, por la tarde, me eché a descansar un rato y encontré otro paquete encima de la mesa cuando me levanté y... ¿qué era? Mi hermano me había enviado desde Londres una postal preciosa, una mini postal y una tira que ponía "Happy 21st Birthday".

Y entonces en ese momento es cuando te das cuenta que esos pequeños detalles son los que valen millones. Mi relación con mi hermano digamos que nunca ha sido buena, nos hemos peleado por muchísimas cosas, hemos tenido envidias y celos el uno por el otro y así ha sido año tras año pero este año, a principios, mi hermano decidió embarcarse en su propia vida y acabó marchándose a Londres a "buscarse la vida" y eso, sinceramente, a mi hermano y a mí nos ha ayudado, la verdad. Ahora hablamos mucho más que antes, nos contamos las cosas, los problemas, nos ayudamos, tenemos detalles el uno con el otro y muchas cosas más. Y hoy sí puedo alegrarme de tener un hermano, de quererlo tal y como es y de saber que el día de mañana cuando necesite algo él estará ahí. Lo sé.

Así que con esto y un bizcocho decido irme a dormir pensando que mañana puede ser mejor que hoy.

Buenas noches.