31 dic. 2014

Último día del año

No me gusta hacer propósitos de año nuevo ni hacer un balance del anterior pero creo que me merezco un poco de suerte. Creo que por pedir/desear no pierdo nada (bueno sí, tiempo pero total, me sobra). Solo espero que alguno de todos mis sueños/deseos/proyectos/objetivos se cumplan y si no es a mí a los que están a mi alrededor y sé que se lo merecen y necesitan. No quiero lujos, no quiero tonterías solo quiero ser feliz a mí manera, no depender de nadie y sobre todo tener siempre a esas personas que han estado a mi lado desde que nací y los que fui encontrando por el camino.

Creo que a mis 24 años me merezco algo, aunque sea mínimo. Antiguamente me conformaba con juguetes o simples tonterías, ahora hablo de palabras mayores y de sueños sin cumplir por no poder llevarlos a la realidad. De ideas que se ven tan lejos que a veces eres capaz de tirar la toalla simplemente por el hecho de anteponer el "no" al "sí".

Llamadme loca pero me gusta el 2015, me gusta el número y tengo la impresión de que es mi año. De que es el año de Cristina, el año en el que voy a poder presumir de algo. Ojalá el año que viene por estas fechas pueda decir que además de gustarme el número, he cambiado ciertos aspectos de mi vida y que ahora todo es diferente.

Ahora sí, os deseo a todos que podáis cumplir lo que tengáis en mente y de que este año que empieza sea mejor porque aunque sea todo bueno siempre se puede ir a mejor.

Nos vemos el año que viene.

¡¡Feliz año!!

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24 dic. 2014

Langostinos para todos

Y llega esa preciosa época que todos llamamos "Navidad" (nótese la ironía, gracias).

Yo hay veces que a mis 24 años no entiendo muchos aspectos de la vida, suena muy genérico, lo sé, pero para comentar algunos os diré que no entiendo esta época. Quiero decir, hoy en día hay muchísimos menos creyentes que hace muchos años atrás y sin embargo, creo que en casi todas las casas de España se celebrará la Nochebuena (si eres musulmán, budista o tu dios es San Pito Pato, lógicamente no, seamos lógicos, gracias).

Y ahora hago dos preguntas: ¿Por qué? ¿Para qué? Vamos a ver, si se supone que se celebra el nacimiento de Jesús (y esta conversación la tuve con mi madre, de hecho) ¿Por qué hay que cocinar como si se nos fuera la vida en ello? ¿Por qué hay que tener una mesa enorme llenos de platos que al final sobra la mitad? ¿Para qué tanta historia y tontería? Que yo sepa, Jesús en su última cena comió pan y bebió vino. ¿Por qué nosotros comemos de todo menos eso? No sé, son preguntas que yo dejo en el aire. ¿Quizá sea una excusa para reuniones familiares? Puede ser pero no tiene del todo sentido, si por cuestiones de trabajo, amor o cual sea la circunstancias estás a tomar por saco de tu familia, no la celebras con ellos, así que esta explicación la rechazamos.

Hoy en día tenemos la gran comodidad de que existe internet en los ordenadores y en los teléfonos inteligentes, sí, esos que usas para todo menos para llamar, esos. ¿No es más fácil hacer un grupito familiar o ir persona por persona, como queráis y felicitar la navidad? Que, por cierto, ¿Felicitar? ¿Por qué? Más preguntas que dejo en el aire. ¿Se puede saber qué celebro? Que alguien me lo explique por favor.

La única explicación que puedo sacar en claro es que estas fiestas igual que San Valentín, se la inventó el Corte Inglés para sacar dinero para regalos y para comida... Dadme otro motivo e intentaré convencerme o incluso fingir que me parece bien pero de momento no he encontrado ninguno.

Luego hay otro motivo que hace que siga sin entender la Navidad. Conforme vas creciendo hay gente que se va quedando en el camino y van quedando huecos en la mesa (y en esta ocasión no hablo de distancias kilométricas). ¿Por qué tenemos que fingir que estamos de lujo cenando langostinos y vino blanco mientras en esa silla falta alguien que para ti es importante y, sinceramente, preferirías comerte una lasaña precocinada con un vaso de agua e irte al ordenador a navegar antes de dormir?

Al final, creo que quien mejor se lo pasa son los pequeños de la casa, para ellos es un motivo para cenar algo que no sueles cenar y recibir regalos. Además de comer todas las porquerías como turrones, chocolates, bombones que durante el año no hay. Y supongo que esos niños llegarán algún día a tener mi edad y a hacerse estas preguntas que me hago yo ahora mismo, espero, para entonces, que hayamos encontrado el resultado a esa ecuación o que nos ayuden a seguir investigando.

Nos vemos.
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