27 mar. 2015

La Semana Santa es mucho más

Calzar unos zapatos cómodos, la noche parece ser larga.
La sudadera que no falte, puede que te coja el frío de la madrugada.
Los bocadillos preparados, las bebidas bien frías para que duren, la mochila preparada. Que no se te olvide el móvil o la cámara de fotos para inmortalizar.
¿Todo preparado? Pues nos vamos.

Primero una parada en el quiosco, hay que comprar pipas para el camino, quizá unas cuantas gominolas y si precisa, algún paquete de papas. Que todo sea para que se nos amenice ese camino hacia la Alameda.

Terminando calle Cuarteles ya se escuchan los tambores, los saxofones, algún que otro clarinete y para las partes más altas unas pocas de cornetas:

— Mamá, ¿será Caridad del Guadalquivir?
— No lo sé, ¿quizá La Saeta?

El camino parece ser más corto pues ya, casi sin querer, nos hemos sumergido en la Semana Santa. Nada más llegar, el primer trono se nos escapa, ya está saludando al Marqués de Larios, y se pierde por la rotonda entrando en la Calle Larios.

—Teníamos que haber salido antes —dice mi padre.
—Es que había que hacer los bocadillos... —le replica mi madre.

De repente la conversación acaba y mi madre se dirige a mí, volvemos a girar el cuello y mi padre desaparece. Típico en nuestra Semana Santa. Una mano se alza entre la multitud, es mi padre que nos indica que por una callejuela aparece la siguiente. Mi madre y yo nos miramos, nos reímos pensando en lo de siempre: "Todos los años lo mismo, echa a andar sin decir nada".

Vamos a contracorriente, pues la gente intenta alcanzar lo que ya va casi por la Tribuna, nosotros somos diferentes y lo vivimos diferente. A nosotros no nos gusta estar parados, no queremos que vengan a vernos. Nosotros los buscamos, vivimos la música entre las callejuelas, los cruces de tronos y como se saludan alzándolos a pulso.

Antes de ir a saludar al próximo trono que tenemos en mente, hacemos una parada rigurosa en alguna panadería del centro. Es Semana Santa, habrá que comer alguna torrija aunque yo prefiero otro tipo de bollería, nunca me gustaron pero eso no es problema. Esa noche acaba de empezar y aún queda mucho por delante.

Nuestros pasos se guían por el sonido de las bandas, por los tambores y por el replicar de los palios. Miramos esta y nos vamos corriendo a ver aquella, hacemos una mini parada apoyados en algún bordillo mientras cenamos los bocadillos, ya es la hora, hay que reponer fuerzas, todavía hay mucho por ver.

Volvemos a sumergirnos entre la muchedumbre, entre personas que van con un limón en la mano con sal o personas que llevan cañas de azúcar. También están los pequeños que llevan algodones o trompetas que no dejan de taladrar los tímpanos, pero ¿qué más da? Esa Semana es diferente, es especial, es única.

Parece que todo llega a su fin. La mayoría de los tronos ya empiezan a irse a sus casas para descansar hasta el próximo año, las bandas se van apagando pensando en la próxima vez y las personas, que ilusionados esperábamos aquella semana, cabizbajas comienzan su camino de despedida. Ahora todo empieza a estar en silencio, el incienso se escapa por todos los rincones de la ciudad diciéndonos "hasta luego", los camiones de basura comienzan a trabajar para que todo limpio esté.

Y eso es la Semana Santa. No es solo creer o no creer, son las costumbres, es el ambiente, es la compañía, es disfrutar y que se te ponga la piel de gallina cuando algo ocurre, es el replicar de los palios, es el sonido de los pasos de los hombres de trono, es ver la belleza de las esculturas, de las flores, de los mantos. Es el olor a incienso, a limón, a cañas de azúcar...

¡¡Nos vemos!!

Image and video hosting by TinyPic

4 comentarios:

  1. No soy de ir a misa los domingos, nunca me ha llamado la atención la Semana Santa (también es verdad que aquí apenas te entera de que existe, no es como ahí ni muchísimo menos), pero yo que he estado ahí y he sentido lo que es la Semana Santa de Málaga, me he sentido muy identificado.

    Eso de ir andando por mil calles, buscar una y otra, tú con tu aplicación de móvil y tu padre con su versión en papel. Siempre lo encuentra todo. No puede faltar la mochilita. Tu madre y yo siguiéndoos, sin saber para dónde hay que ir, simplemente seguiros.

    Gracias a tu familia y a tí puedo decir, a día de hoy, que me gusta la Semana Santa, y que la de Málaga es la mejor. No puedo ser parcial. NO!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se me olvidó mencionar el itinerario de mi padre, que siempre busca el mismo y sí, la app del móvil desde hace unos años... Me alegra saber que te gustó *-* Gracias <3

      Eliminar
  2. Qué bonito!!!! La descripción es perfecta,se nos han escapado muchas sonrisas cuando se lo leía en voz alta a papá.Es cierto,huele a incieso,a limón,a torrijas......Málaga huele a Semana Santa.Un beso,guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ains... Muchas gracias, mamá... La verdad que me da mucha vergüenza que vosotros leáis estas cosas jaja pero bueno, si a cambio recibo mil elogios y me animáis a seguir escribiendo, bienvenido sea :D Os quiero mucho! ^^

      Eliminar

Los comentarios pasan por moderación, así que no te preocupes si tardas un poco en verlos publicados. Muchas gracias por pasarte y dejar tu huella.