16 dic. 2016

Esa fiesta de cuyo nombre no quiero acordarme (Segunda parte)

¡Cucu!
¿Os acordáis de mí? La "Grinch" de estas navidades fiesta de cuyo nombre no quiero acordarme ha vuelto.

Hoy vengo a hablar de otro anuncio que cada vez que lo oigo se me abren "lah cahnes". ¿Habéis visto ese anuncio en el que una señora mayor dice una frase tal que así: "¡Faltan sillas!"? Bien, pues cada vez que tengo la televisión puesta y oigo esa frase, una especie de puñal se me clava en lo más profundo de mi ser, he llegado hasta el punto de querer reventar la televisión o decirle a esa mujer que, por favor, se quede afónica en la próxima aparición del anuncio.

¿Faltan sillas? De verdad que hay que tener valor para que en unas fechas así suene esa frase. En mi situación y creo que en muchas o al menos, algunas cercanas, SOBRAN sillas. ¿Por qué? Porque vivimos en un país donde por desgracia muchos jóvenes tienen que irse fuera de su casa a buscarse la vida y no se pueden elegir las vacaciones que les dé la gana, es decir, que las pasan a kilómetros de su familia, a veces en poca compañía y mientras tanto escuchas anuncios que te hacen odiar la situación que vives.

Por otro lado, hay personas que van creciendo hasta que un día cierran los ojos y duermen por la eternidad, insisto, SOBRAN sillas. También cuando ya eres mayor y por cuestiones diversas tienes que irte a otra ciudad (como es en mi caso) SOBRAN sillas.

Concluyendo, que cada año que pasa estas fechas me dan más tristeza y más pena porque no solo yo vivo una situación que me duele, hay muchísimas más, y parece ser que las empresas de marketing se han propuesto recordar las diversas situaciones que vivimos muchas personas en el mundo estando lejos de nuestras familias o no pudiendo estar con quien de verdad queremos porque han decidido dormir eternamente.

Espero que entre todos nos ayudemos a pasar estas fechas lo más amenas posibles y pensar que ya queda menos para que llege el 7 de enero que comienzan las rebajas, como os dije en el anterior post.

Muy a mi pesar: "Feliz Navidad".

Por cierto, aquí tienes tus puñeteras sillas.
¿Te valen estas o quieres otro modelo?

¡¡¡Nos vemos!!!





6 dic. 2016

Esa fiesta de cuyo nombre no quiero acordarme


AVISO A NAVEGANTES: Lo que viene a continuación no es agradable para alguien que aprecie la Navidad, así que si tu opinión es positiva acerca de este tema, te invito a que me ignores o a que leas intentando verlo desde un punto de vista objetivo. Muchas gracias.

Me llamo Cristina, alias Grinch en Navidad.
¡Ey! ¿Qué pasa?

Pues resulta que hace como cosa de un mes (primeros de Noviembre) voy con mi chico a comprar como un día más y lo primero que me encuentro al cruzar la puerta del supermercado son mantecaos, turrones y panetonnes. ¡Pues qué bien! A un mes y medio de la celebración ya nos ponemos a vender todo lo que tiene que ver con esa "celebración de cuyo nombre no quiero acordarme". Un poco más tarde llego a casa, enciendo la televisión y comienzan los anuncios de Navidad. Sí, esos anuncios tan adorables a la par de desagradables, esos anuncios que te hacen tener instintos asesinos a los publicistas, me seguís, ¿no?

Pues hablando de anuncios vamos a hablar sobre un anuncio en particular, el cual cada vez que veo mi odio hacia "la celebración de cuyo nombre no quiero acordarme" va en aumento. Una pista: "Vuelve, a casa vuelve por Navidad". ¿Quién en su sano juicio ha tenido la genial idea de en unas fiestas tan señaladas y sentimentales poner un anuncio de ese tipo? Pero vamos a ver, almas de cántaro, ¿a casa vuelve por Navidad? ¿Quién? ¿Los gambones? ¿Las carnes guisadas?

Poniéndome a mí como ejemplo os cuento un poco mi situación: Vivo en Asturias, en casa de mi chico, estoy a 1000 KM de mi tierra y casualmente (raro, ¿eh?) él no tiene tres semanas de vacaciones para pasarlas en Málaga con mi familia. Por lo tanto a casa no vuelvo. Ese anuncio más que anunciar la llegada de Navidad, lo que hace es joder a las personas como yo, y tened valor de decirme lo contrario.

Otra situación, hace unos años, mi hermano se fue a vivir a Londres (sí, a buscarse la vida, algo que ocurre muy raramente) y estuvo un par de años sin venir a vernos por estas fechas. ¿Algo más que decir? Y ya por no empezar a mencionar las sillas que se van quedado vacías porque hay personas que por desgracia no se encuentran entre nosotros y quizá tenéis razón en que la vida sigue pero a veces esa vida se queda estancada en un punto. Hay un antes y un después que hace que cambies la opinión de ciertas cosas y no puedas evitarlo.

Os pongo una bolita para que no sea tan soso esto ♥

Resumiendo o quizá aclarando mi opinión: Para mí la Navidad se limita a una excusa para arreglarse un poco más de la cuenta y cenar algo un poco más especial mientras mi cabeza va restando los minutos que quedan para que todo llegue a su fin. Hace 11 años que para mí esta fecha más que felicidad o ilusión me provoca nostalgia, tristeza y cabreo.

¿Entendéis ahora porque me considero en estas fechas Grinch? Porque hoy por hoy no me ofrecen estas fiestas nada positivo, así que pensemos solamente en que el día 7 de enero comienzan las rebajas y quizá unos botines muy cucos que he visto me los pueda comprar.

Espero volver antes de que llegue "la celebración de cuyo nombre no quiero acordarme" a seguir hablando del tema.

¡¡Nos vemos!!